martes, 13 de diciembre de 2011

Virgen

Espero que no se malentienda esta entrada, es una de las respuestas a una pregunta que me hiso mi amo hace mucho tiempo. Muchas noches yo iba a dormir con una prima, las dos gustábamos de ver a escondidas revistas con besos o algo remotamente sexual, una noche espiábamos el cuarto de mis tíos que veían una película porno nos escabullimos al cuarto sorprendidas delo que habíamos visto, nos metimos a la cama llenas de ansias y comenzamos a besarnos con la técnica recién observada, mordiendo nuestros labios, metimo0s nuestras manos debajo de la ropa y acariciamos nuestro pecho deje sus dulces labios para morder la pequeñas golosinas que coronaban su pequeños pechos nos quitamos la ropa con ansias la recosté y bese su pecho pequeño, duro, y escuchaba sus gemidos. Despacio me lastimas –me decía con gemidos pero mi curiosidad era más grande que mi buen juicio, así que sin detener mi ataque volví a sus labios y mi mano a su sexo, ella devolvía mis besos con pasión, y su mano trémula busco en mi sexo también froto primero mis labios despacito con miedo, yo más audaz la comencé a penetrar con un dedo luego dos mientras las dos nos desasíamos con el placer recién descubierto, bese sus pechos que me excitaban a más no poder, y con la lengua llegue a su ombligo no se qué tipo de inspiración o perversión me guio la cosa es que me acomode entre sus muslos de seda y encontré su sexo húmedo y delicioso lambí primero despacio succionando sus labios la mielecilla que escurría, pero después con más fuerza llena de ansias incapaz de contenerme mordía su clítoris y apretaba sus senos hasta lastimarla, arráncale el primer orgasmo. Esa noche dormimos desnudas abrazadas tranquilas, sin sueños

viernes, 9 de diciembre de 2011

El beso de judas Anoche me hiso una pregunta que no supe responder, pues bien aclaro la situación: Con la espalda desnuda esperando me castigue con el látigo el fuete o como mas le plazca, le doy las razones por las que, más que no querer responder es no querer saber. Tengo un miedo terrible de que me pregunten y ser yo quien lo traicione, ayer usted dijo que yo no lo diría, tiene razón jamás diría algo que lo comprometa, pero la gente sabe que usted confía en mí y a veces preguntan, por otro lado lo he pensado seguramente quienes me pregunten no tengan el poder suficiente para dañarlo. Así que usted decida La segunda razón es que soy mujer, y conozco los puntos débiles de nosotras, yo sé que puedo darle la información que gusta, y que si me pregunta, tendría que decirle, a veces eso me causa cierto conflicto pero cuando como hoy me doy cuenta que la lengua se me quema por tocar la punta de su miembro desde la base de los testículos hasta la punta y soltarle la información precisa y preciosa que necesita para su cometido, me doy cuenta de que es verdad, que me estoy perdiendo mi lealtad hacia usted es completa. Puede seguir preguntando, puede seguir confiando en mí, si así lo desea que yo sigo siendo su frine, su putilla , su alcahueta, su sumisa y su esclava. P.D.: existe una tercera razón la cual me reservo de exponer aquí, prefiero decírsela mientras aplasta mi espalda con su mano y me penetra desde atrás, o cuando muerda mis pechos entre cada embestida con las manos atadas sobre la cabeza o a mis espaldas como lo desee usted. Lo espero con los ojos bajos y la cara en alto esperando su sexo