lunes, 28 de noviembre de 2011

Viajando por la ciudad




Tengo prohibido chupársela a otro que no sea mi amo, pero sé que el perdonara mi desliz en virtud de este relato.
Subí como inocente colegiala al auto de Armand, un joven de mi edad que suele ser bastante propio, mi mano en su muslo descansaba, y el consiente de la cercanía de mi mano comenzó a tener una ligera erección, así que fui subiendo mi mano mientras el conducía primero rumbo a casa de un a migo donde a mi me esperaban, el por su parte tenía que llegar con unos clientes, su mano soltó por un momento la palanca de velocidades para acariciar mi entrepierna, y luego volteo un segundo para besarme, comencé a morder el cuello de su camisa y a desabrochar su pantalón, su miembro salió a recibirme caliente y firme la verdad solo planeaba masturbarlo para no romper mi promesa, pero me ganaron las ganas, espere que el trafico fuera menor y comencé a besar verga, primero recorriendo con la lengua los bordes, sin atreverme a ir más lejos atormentándolo con los ligeros toque de mi lengua, llegue a la punta y cubrí la cabeza con mis labios lo succione ligeramente, me aparte un poco para que su sexo sintiera mi aliento, lo absorbí completo mis labios llegaron a la base tenía todo su sexo en mi boca al sacarlo encontraba una ligera mielecilla saliendo de la punta la cual limpie , el soltaba a veces la palanca de velocidades para acariciar mis senos y yo mojada lo devoraba deseando que me la metiera, que usted me castigara, que el recorrido nunca terminara, que me llevara a un rincón oscuro para que me la metiera, mojada, caliente, sentí como su miembro tensaba en mis labios, su mano fuerte abondo mi seno para aprisionar mi espalda y hundir en mi boca hasta el fondo su miembro sentí su simiente en mi boca y no pude evitar sentir con esa tibieza que yo también me corría.
Amo con este relato me dieron ganas de chupársela

viernes, 11 de noviembre de 2011


espero lo entienda, mi señor y no se mal interpreten estas palabras, por que si algo es verdad es que no importa real mente que sea una puta. con la mirada baja y llena de ganas repito esta frase que escuche por casualidad, y que a mi me responde muchas dudas.
Para algo ha de servir este dolor que siento, lo siento,
esta pálida tristeza de deseo, de esclavitud y de cadenas.
No me importa saber quién soy, si es que soy alguien
o aprendiz de puta